A comienzos de los años 2000 tuve la oportunidad de desarrollar una de las experiencias más gratificantes de mi trayectoria profesional: colaborar con la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Los Lagos, en Osorno.
Mi vínculo con la universidad comenzó el año 2001 como profesor del electivo de Apreciación Cinematográfica, asignatura que posteriormente volvería a impartir durante los años 2003 y 2004. Curiosamente, esta oportunidad surgió gracias a la recomendación directa del profesor Guido Mutis, destacado académico de la Universidad Austral de Chile y responsable de impartir ese ramo hasta entonces. Debido a un viaje que le impediría continuar con sus clases, consideró que yo podía asumir ese desafío y me recomendó a la universidad para reemplazarlo. Recién egresado de Periodismo, recibí aquella confianza con orgullo, pero también con una gran responsabilidad.
Más que enseñar historia del cine, el objetivo era invitar a los estudiantes a desarrollar una mirada crítica sobre las imágenes, comprender el lenguaje audiovisual y descubrir el cine como una expresión artística capaz de dialogar con la arquitectura, el diseño y la cultura contemporánea.
Fueron años de conversaciones sobre directores, movimientos cinematográficos, fotografía, montaje y narrativa visual. Lo más interesante era observar cómo estudiantes provenientes de distintas disciplinas encontraban nuevas formas de interpretar el mundo a través del cine.
Con el paso del tiempo, esa colaboración se amplió hacia otras actividades. En 2005 tuve la oportunidad de dictar la charla La muerte en el cine, una invitación a reflexionar sobre uno de los temas más universales y recurrentes de la historia cinematográfica. Ese mismo año participé en la gestión, organización y difusión de un Festival de Cine Surrealista, experiencia que permitió acercar a estudiantes y público general a propuestas cinematográficas poco habituales en los circuitos tradicionales.
En 2006 realicé la charla Cine oriental: uso del color, centrada en la riqueza visual y estética de las cinematografías asiáticas, y posteriormente asumí como profesor del Taller de Fotografía para la carrera de Diseño.
Mirando hacia atrás, recuerdo aquellos años como una etapa donde confluyeron varias de mis principales pasiones: el cine, la fotografía, la comunicación y la enseñanza. Mucho antes de iniciar mis estudios de pedagogía, la Universidad de Los Lagos me brindó la oportunidad de descubrir el valor de compartir conocimientos y generar espacios de aprendizaje a través de la cultura visual.
Fue una experiencia que dejó huella y que, de alguna manera, anticipó el camino que sigo recorriendo hasta hoy.

